“Menos es más”  Ludwig Mies van der Rohe.

Es una gran frase que popularizo el arquitecto alemán y que da pie a gran tendencia: el minimalismo.

Como minimalismo entendemos que algo ha sido reducido a su mínima expresión, manteniendo únicamente lo esencial y necesario, eliminado todos los elementos sobrantes.

En publicidad es un término esencial ya que para comunicar efectivamente se requiere solo de elementos que sean exclusivamente necesarios dentro del mensaje.

A pesar de poseer poca cantidad de elementos para llegar a resultados óptimos con el minimalismo es necesaria gran capacidad de síntesis y creatividad para con menos comunicar más.

Su nacimiento dentro del marketing se puede ubicar en la década de los 60, donde se comenzaron a emplear reformas que sintetizaban la cantidad de texto y contenidos gráficos que poseían los carteles publicitarios de la década anterior.

Los colores minimalistas por excelencia son el blanco, negro y puede que un poco de rojo pero esto no ha limitado a las empresas a la hora de hacer sus campañas de marketing, ya que, han logrado grandes resultados incluso usando tonos como naranjas o amarillos que aunque parezca difícil de imaginar no es imposible.

Actualmente el minimalismo es una técnica perfecta para despertar el interés de los espectadores, en mucho de los casos se requiere ver un poco más allá de la imagen para entender el concepto, pues en idea de la simplificación de elementos uno de los modos de empleos es formar un mensaje ambiguo con el uso de dos elementos en uno.

Y es que muchos piensan que simplicidad es sinónimo de facilidad y por el contrario lograr un mensaje publicitario exitoso con el uso minimal es una tarea compleja y de mucho pensamiento.

Para estos momentos esta tendencia ha cruzado las fronteras de los carteles publicitarios para trascender incluso a los logos, ejemplo de ello es el rediseño que muchas empresas reconocidas a nivel mundial han efectuado en los últimos años, eliminando gradientes, efectos 3D y formas geométricas para llevarlo a su mínima expresión al igual que monocromáticamente hablando.

Las tiendas tampoco han dejado de lado esta corriente artística y es que hasta en la decoración de vidriederas o estantería se puede observar cómo se han cambiado los estilos recargados para dar pasos al uso de la ropa, zapatos o accesorios incluso sin la presencia de los acostumbrados maniquíes.

Quizá necesites de más una mente para tener una gran idea pero si reúnes a tu equipo de trabajo en la búsqueda de la creación de una pieza grafica simple y exitosa, seguro que lo lograras.

 

 

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