Design thinking, un término con apenas una década de popularidad que apuesta a la innovación para consolidar una marca ampliando su cartera de clientes y teniendo resultados bastante exitosos.

Este anglicismo nace en Universidad de Stanford hace más de 50 años, pero no es hasta el 2008 cuando  Tim Brown un profesor universitario, escribe un artículo incluyendo esta temática y comienza a ponerlo en práctica en su empresa para que el Design Thinking comience a resonar en el mundo empresarial.

Técnicamente se define como una disciplina que se encarga de conectar una idea brillante con una estrategia factible, donde un diseñador emplea sus mejores ideas creativas conectándolas con un método tecnológico y comercialmente viable para satisfacer la necesidad de un cliente.

Con el Design Thinking o Pensamiento de Diseño como también se le conoce en el mundo del marketing,  atrás quedo el camino unidireccional para conectar dos mundos aparentemente diferentes y hacerlo exitoso. El hemisferio derecho cerebral, el creativo y emocional funciona en una proporción perfecta con el hemisferio izquierdo aquel más calculador y racional dando paso a grandes proyectos que posicionan una marca dentro del mercado.

Fases del Design Thinking.

Cada vez que se piensa en esta técnica se debe tener presente, que debe partir al menos de estos 5 procesos fundamentales.

Empatizar.

Tomar cuerpo dentro de las necesidades de las personas involucradas en el proceso es lo primero que hay que hacer, no basta con aplicar una observación distante del problema, por el contrario hay que ponerse en los zapatos del público para entender a la perfección que es lo que se quiere y con ello ofrecer soluciones de primera mano.

Definir.

Luego que hemos observado y tenemos los datos recopilados es hora de sintetizar toda esa información para clasificar cual es la de mayor importancia en busca de oportunidades que permitan sacar provecho y comenzar con el trabajo en busca de solución.

Idear.

El planteamiento de ideas en pro a la solución dan rienda suelta en esta etapa, donde toda idea que pase por la mente debe ser considerada, incluso aquellas que creemos fuera de lugar pueden dar pie a una gran solución si se sabe canalizar y ejecutar.

Prototipar.

De nada vale una excelente idea si esta no es materializada de manera rápida para que no se olvide ni se deje de lado, por ello aquí crearas un prototipo de tu idea bien sea en un dibujo, maqueta, propuesta de manera burda o avanzada lo importante es que tu proyecto comience a tomar forma para ir reconociendo las fortalezas y debilidades e ir trabajando en el resultado final.

Testear.

Ensayo y error mediante la prueba con el público objetivo, de eso trata esta fase en la que ya el proyecto está en etapa final y solo quedara reconocer si verdaderamente está cumpliendo las necesidades identificadas en la etapa uno o aún carece de algunos elementos. Es una etapa repetitiva hasta que se logra el resultado esperado.

Una de las ventajas más claras dentro del Design Thinking es la inversión de capital, a diferencia de otras técnicas en las que se invierten altos recursos económicos sin tener la certeza de su éxito para la marca, con esta herramienta se invierte en un equipo de trabajo especializado que analice, evalué y actué reconociendo las necesidades para solventarlas con pequeñas acciones a nivel monetario pero que muestran grandes resultados para las marcas involucradas.

Con esta técnica la marca y quienes llevan a cabo el proceso aprenden mientras ejecutan, es un método que permite ir ampliando los conocimientos acerca del target objetivo mientras se van buscando las soluciones a sus necesidades.

No hay límites cuando se habla de Design Thinking cualquier idea puede llevarte al éxito si a fin de cuenta una vez que se canalice cuenta con TRES características: es creativa, es funcional y responde a una necesidad.

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